La meniscopatía es una lesión del menisco de la rodilla que provoca dolor, inflamación y limitación del movimiento. Los meniscos son estructuras cartilaginosas situadas dentro de la rodilla que actúan como amortiguadores entre el fémur y la tibia.
Cuando el menisco se daña —ya sea por un traumatismo, un giro brusco o por desgaste progresivo— la rodilla pierde parte de su estabilidad y capacidad de absorción de impactos.
Es una de las lesiones de rodilla más frecuentes, tanto en personas jóvenes y deportistas como en adultos a partir de los 40-50 años, donde el desgaste natural del menisco lo hace más vulnerable.
La lesión de menisco puede producirse de distintas formas:
Cuando el menisco está dañado, la rodilla pierde parte de su capacidad amortiguadora. Esto puede favorecer el desgaste del cartílago articular y acelerar el desarrollo de artrosis en la articulación.
Los síntomas pueden aparecer de forma repentina o desarrollarse gradualmente.
Depende del tipo de lesión y del tratamiento aplicado. En muchos casos la mejoría puede percibirse de forma progresiva tras el tratamiento, aunque la evolución varía según cada paciente.
En la mayoría de los casos se consigue una mejora significativa del dolor y de la función de la rodilla. La evolución clínica determinará si es necesario complementar el tratamiento.
No siempre. Algunas lesiones meniscales pueden tratarse de forma conservadora. La decisión depende del tipo de rotura, su localización, los síntomas del paciente y su respuesta al tratamiento inicial.
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