Diagnóstico y tratamiento del hombro congelado para recuperar movilidad.
El hombro congelado, también llamado capsulitis adhesiva, es una patología que provoca una pérdida progresiva de movilidad en la articulación del hombro. Con el tiempo, el hombro se vuelve rígido y cada vez resulta más difícil mover el brazo con normalidad.
Muchas personas comienzan con dolor leve en el hombro que parece mejorar con el paso de las semanas. Sin embargo, meses después aparece una rigidez progresiva que limita los movimientos cotidianos.
Acciones simples como levantar el brazo, peinarse, vestirse, abrocharse la ropa o ducharse pueden volverse difíciles o incluso imposibles.
A diferencia de otras patologías del hombro, en el hombro congelado no se trata solo de dolor, sino de una limitación real de la articulación, que impide el movimiento incluso con ayuda externa.
En muchos pacientes existe un antecedente previo que pasa desapercibido, como una caída sobre el hombro, un traumatismo leve, una lesión deportiva o un periodo prolongado de dolor en la zona. Aunque el dolor inicial desaparezca, el proceso interno puede continuar evolucionando.
Cuando estas adherencias están presentes, tratamientos conservadores como fisioterapia, masajes o acupuntura pueden ofrecer una mejoría limitada.
Los síntomas suelen aparecer de forma progresiva.
En muchos pacientes la mejoría de la movilidad puede percibirse de forma rápida tras el tratamiento, aunque la evolución depende del grado de rigidez y del tiempo de evolución de la patología.
En la mayoría de los casos, se consigue una mejoría significativa de la movilidad y de la limitación funcional del hombro. En situaciones muy avanzadas puede ser necesario repetir o complementar el tratamiento según la evolución clínica.
El procedimiento se realiza con anestesia local y control ecográfico, lo que permite trabajar con precisión y reducir al máximo las molestias durante el tratamiento.
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