Alivio del dolor articular con inyecciones localizadas, precisas y mínimamente invasivas
Las infiltraciones articulares son procedimientos mínimamente invasivos que consisten en la inyección de sustancias terapéuticas directamente en la articulación afectada o en los tejidos periarticulares. Son una herramienta fundamental en el manejo del dolor articular crónico y agudo, y pueden aplicarse en rodilla, cadera, hombro, tobillo, codo, muñeca y otras articulaciones.
En Innova Health Clinic realizamos las infiltraciones con guía ecográfica cuando es necesario, lo que garantiza una precisión milimétrica y aumenta la efectividad del tratamiento minimizando los efectos secundarios.
Según la patología, el estadio de la lesión y las características del paciente, el traumatólogo indicará el tipo de infiltración más adecuado:
Las infiltraciones articulares se recomiendan cuando el tratamiento con fisioterapia y medicación oral no ha sido suficiente para controlar el dolor o recuperar la función:
La molestia es generalmente mínima. Se aplica anestesia local tópica o superficial antes de la inyección para maximizar el confort del paciente. La sensación durante el procedimiento suele describirse como una leve presión o picor, que desaparece en segundos. Algunas horas después puede aparecer una leve inflamación temporal que remite en 24-48 horas.
Depende del tipo de sustancia. Los corticoides se limitan habitualmente a 3-4 por año en la misma articulación para evitar efectos secundarios sobre el cartílago. El ácido hialurónico y el PRP tienen protocolos de ciclos específicos. El médico establecerá la pauta más adecuada según tu evolución.
Los corticoides suelen mostrar efecto entre 24 y 72 horas tras la infiltración. El ácido hialurónico puede tardar 2-3 semanas en alcanzar su efecto máximo. El PRP actúa de forma más progresiva, con mejoría notable a las 4-6 semanas. En todos los casos, el efecto se optimiza combinando la infiltración con un programa de fisioterapia.
Generalmente sí. Se recomienda reposo relativo las primeras 24 horas y evitar el ejercicio intenso durante 2-3 días. En la mayoría de los casos el paciente puede retomar su actividad habitual el mismo día o al día siguiente del procedimiento.
Nuestros especialistas en traumatología te orientarán sobre el tratamiento más adecuado